La Sala de Marie
Un espacio entre la presencia y el silencio.
Visión general
La Sala de Marie es donde sucede la conversación.
Una habitación silenciosa, suspendida en el tiempo, donde las palabras no se apresuran y el silencio tiene permiso para existir.
No es un escenario.
No es un decorado pensado para impresionar.
Es un espacio para ser habitado.
Aquí, Marie habla.
Aquí, el espectador escucha.
La habitación
La habitación es sencilla y familiar.
La ciudad continúa con su vida mientras algo más íntimo sucede en su interior.
La luz es baja y cálida.
Las sombras son suaves, nunca dramáticas.
Nada reclama atención.
Todo está ahí por una sola razón:
permitir la presencia.
La conversación
En La Sala de Marie, la conversación se desarrolla de forma natural, en tiempo real.
Cuando Marie habla, el espacio responde.
En ciertos momentos, sus palabras abren visiones interiores: transiciones visuales sutiles que invitan al espectador a entrar en su percepción del mundo espiritual.
Estos momentos no interrumpen la conversación. Nacen de ella.
El espacio espiritual
La Sala de Marie no es religiosa.
No pertenece a ninguna doctrina ni sistema de creencias.
Es un espacio espiritual contemporáneo, humano y arraigado, donde se pueden plantear preguntas sobre la vida, la muerte, la memoria y la continuidad sin miedo ni ornamento.
La sala no promete respuestas.
Ofrece atención.
Siempre abierta
La Sala de Marie está concebida como un espacio que permanece abierto más allá de cualquier conversación concreta.
Su quietud genera confianza.
Su familiaridad invita a volver.
La ausencia de espectáculo permite que el significado emerja con el tiempo.
No es una habitación que se cierre cuando termina un episodio.
Es un lugar al que el espectador puede regresar a cualquier hora para escuchar, reflexionar o simplemente permanecer.
Algunas conversaciones no concluyen.
Quedan presentes, esperando.